Red de ojos, tomas falsas

Redes neuronales contra los elementos

No lo quiero ver en verde

Existen problemas que se podrían denominar “sistemáticos”. Estos asuntos debe darles una solución nuestro equipo de inteligencia artificial cuando están diseñando nuestra “red de ojos”. En el post anterior hablamos de ellos. Aquí vamos a tratar otro tipo de vicisitudes.

Las tomas falsas en cine y en la televisión son un clásico, constituyen un enfoque humano y con un toque de humor al final de la emisión, justo antes o en paralelo con los créditos. Cuando se está leyendo de forma automática matrículas acontecimientos similares no resultan tan divertidos: son situaciones que requieren horas de dedicación y no pocas dotes tecnológicas y de ingenio para solucionarlas. 

El lo que sigue del artículo vamos a ver unas cuantas.

Vehículo sobe vehículo

No lo quiero ver en rojo

Todos tenemos en mente una imagen casi infantil de una grúa llevándose un coche: la primera arrastra al segundo levantando su parte delantera valiéndose de un “generoso” gancho. Actualmente esto no sucede así. La realidad es que el chisme de 4 ruedas va montado sobre una plataforma que finalmente queda levemente inclinada sobre el camionaco. Cuando se ponen en marcha se puede ver fácilmente la matrícula de la grúa y la correspondiente del coche. Ya hemos metido en un lío a nuestra red neuronal. Se encuentra que un elemento único tiene dos elementos a leer. 

Algo parecido ocurre con los camiones que transportan vehículos. Si estos últimos están aún sin matricular no habrá demasiados problemas, pero si ya tienen su placa identificativa la cosa cambia, para peor, claro.

Los que no circulan

No lo quiero ver en naranja

Aunque para descifrar estas ID’s rodantes se ponga a nuestra disposición una película, la lectura efectiva se lleva a cabo sobre fotogramas individuales. Es bien sabido que aquellos que estacionan en doble fila dificultan la circulación. Pues bien, también ponen trabas a la red de ojos.

A veces maldecimos a los que están aparcando, más que nada porque nos acaban de quitar el sitio que tanto anhelábamos, aunque si reflexionamos seremos conscientes que no están haciendo nada incorrecto. A nuestro sistema también le molesta esta situación porque dificulta su trabajo. En cuanto a la corrección o no de esta circunstancia NO emite juicio alguno.

Evidentemente este escenario que no se da cuando se trabaja en autopistas. Pero la monitorización también se realiza en tramos urbanos.

Cuando no se guardan las normas de etiqueta

No lo quiero ver en marrón

Las meigas no existen, las matrículas despintadas tampoco deberían existir; pero en ambos casos sabemos que…. “habelas hailas”… y son perturbadoras.

Cuando yo era un niño no resultaba extraño que una de estas plaquitas metálicas se sustituyese por un cartón escrito con mejor o peor caligrafía. A día de hoy esto es muchísimo menos frecuente que antaño, Lo prohíbe la normativa.  Pero sucede un poco como con las meigas y las matrículas despintadas.

Estamos acostumbrados a ver coches, algunos extremadamente sucios. Lo habitual es que la matrícula cuente con los mismos niveles de pulcritud. Se limpia antes el parabrisas que este otro aditamento.

Amaneceres y atardeceres

No lo quiero ver en gris

Sí, muy presentes en la lírica, están llenos de poesía, bucolismo y situaciones románticas. Ríos de tinta han corrido para contarnos  bellas y conmovedoras historias.

Las redes neuronales no lo ven así. Recordemos que aunque parezcan inteligentes en realidad no dejan de ser un montón de líneas de programa y una colección de ceros y unos representando imágenes. A estas horas del día los rayos de sol en algún momento inciden sobre las matrículas con un ángulo que ciega a las cámaras y lo único que ven es un resplandor intenso donde resulta absolutamente imposible distinguir ningún tipo de letra o número. La poesía decae.

De día y de noche

No lo quiero ver en azul

Me imagino que el lector atento también habrá pensado en las dificultades que se puede tener leyendo matrículas cuando no hay luz natural.

Pues, al contrario de lo que pudiese parecer, resulta que la lectura nocturna arroja mejores resultados que la diurna, siempre y cuando los dueños de los vehículos guarden la etiqueta en relación con la iluminación de matrículas. El contraste de esta luz con la noche resulta beneficiosa para la red neuronal.

Miscelánea de bugs

No lo quiero ver en ocre

Muchos otros factores ponen a prueba la inteligencia artificial, citemos algunos más:

– Utilitarios que quedan apantallados por una furgoneta: En el momento en que que se puede hacer la lectura  sobre el primero queda por detrás de la segunda; cuando ya se pueden diferenciar ambos la lectura es imposible.

– Paso de tractores: algo bastante infrecuente pero que despista a la red neuronal. De forma similar resulta perturbadora la presencia de bicicletas.

– Vehículos extranjeros: podemos añadir sus tipologías al OCR, aunque tal y como contamos en el post anterior esto crea otro tipo de problemas.

– Aunque no resulte muy frecuente una pegatina en la parte trasera puede llegar a confundirse con una matrícula. Cuando le comenté esta cuestión a un amigo me dijo que seguro que no tardaríamos mucho en encontrar una gran pegata en la parte posterior de un ‘buga’ poniendo “Tonto quien lo lea” (o algo más ingenioso)… y es que hay gente con muy mala idea.